Asalto al poder

El ejército búlgaro a las puertas de Edirne durante la primera guerra de los Balcanes.

A principios de 1913, y tras la pérdida de Edirne, se hizo público que el Gobierno otomano iba a firmar la paz con la Liga Balcánica. Renunciaría al control de casi todos sus territorios europeos estableciendo su nueva frontera a apenas cien kilómetros al oeste de Estambul, una decisión dramática si pensamos que veinte años atrás se encontraba en la lejanísima Albania.

Como era de esperar, una gran parte de la sociedad (llamémosla) turca no pudo soportar esta resolución tan humillante como realista. No sé si habéis visto alguna vez un partido del Galatasaray o del Fenerbahçe, una manifestación nacionalista o el aplastamiento de un golpe de Estado en Turquía. Tal vez no, así que echad un ojo en internet para haceros una idea de la que se montó en Estambul durante aquel invierno.

Entre los patriotas que clamaban que el gobierno prolongara la guerra se encontraba, como podéis imaginar, Enver. Tal y como me contó con orgullo su nieto, el pobre amaba a su país más que a su novia, así que imagino que la caída de Edirne le habría hecho sentir un dolor casi físico. Consciente de que tenía que hacer algo por su patria, Enver se presentó junto a un grupo de seguidores fanáticos en la Sublime Puerta, que era el principal órgano de gobierno del Imperio. Sin mediar palabra, aquellos paladines de la nacióno villanos sanguinarios, al final cada uno cuenta la historia como prefiere se liaron a tiros hiriendo de muerte al ministro de la Guerra. El gran visir, que también andaba por allí, corrió mejor suerte y se conformaron con encañonarle las sienes hasta lograr su dimisión. Después de todo esto, un poco cansado pero satisfecho, Enver se limpió el sudor y la sangre y se acercó al palacio, quien sabe si no silbando. Allí informó al abúlico sultán de que se había acabado con aquel Gobierno de nenazas y que los turcos no se rendirían en los Balcanes hasta haber derramado la última gota de su sangre. Ale.

Enver y sus amigos perpetrando el primer golpe de Estado de la democracia turca. Luego vendrían unos cuantos más.

Una vez más a Enver le habían salido las cosas bien y con este verdadero golpe de Estado (una forma de resolver crisis políticas que en Turquía (como en España, no olvidemos) se ha mantenido prácticamente hasta la actualidad) había dado un paso de gigante para llegar al poder. Aún así le quedaba una última prueba por superar. Por mucho que nuestro protagonista fuera un turco de verdad y su estirpe se remontara hasta Solimán, Mehmed, o el mismísimo Osmán (lo que no era el caso ya que su padre era albanés y su madre una gagaúza), la guerra con las potencias balcánicas estaba más que perdida. A Enver y sus amigos del CUP no les habría quedado más remedio que ratificar la humillante derrota si no hubiera sido porque un giro del destino, provocado seguramente por aquella oscura suerte que había acompañado a Enver desde el principio, hizo que la situación cambiara por completo.

Y el milagro no fue otro que la disolución de la Liga Balcánica. Todo empezó cuando Bulgaria, en un acto de egoísmo más propio de una persona que de un país, quiso arramplarse casi todos los territorios que la se había ganado a los turcos. Serbia, Grecia y Montenegro sigamos con la personificación—  no estaban por la labor, y sin preguntar a los habitantes de estas zonas que a qué preferían pertenecer, comenzaron una nueva guerra fratricida conocida como segunda guerra de los Balcanes y que, para resumir, era un todos contra Bulgaria. De esta forma, y tras el ataque de los serbios, las tropas búlgaras que acababan de tomar Edirne tuvieron que trasladarse rápidamente al norte, lo que permitió al nuevo gobierno del CUP emprender la exitosa reconquista de Tracia. Sin necesidad de luchar, el ejército otomano pudo entrar victorioso en Edirne unos meses después de haberla perdido y Enver, como no, se las arregló para aparecer el primero en las fotos comparándose con los viejos gazis o guerreros otomanos y autoproclamándose nada más y nada menos que el segundo conquistador de Edirne. Como Mustafá Kemal no andaba por ahí, nadie le hizo ver que estaba exagerando y, más bien, emocionados por esta pequeña victoria que disimulaba un poco la enorme derrota que acababan de sufrir, le vitorearon como un héroe a su regreso a Estambul. Fue entonces cuando se le dio el título de pachá con el que hoy aparece su nombre en la Wikipedia.

Después de esto, y exactamente como le había augurado aquella voz al principio de esta narración, Enver se había convertido en un hombre importante. Importante y polifacético pues era a la vez un sagaz militar, un aguerrido revolucionario y un redomado patriota. Por si fuera poco, este verdadero prócer estaba prometido con una princesa otomana (lo que no parece tener demasiado sentido tras haber pasado años conspirando contra el sultán, pero bueno), y tenía el porte y el carisma suficiente para lograr que todos le bailaran el agua en el Gobierno. Lo único que le quedaba por hacer era ocupar un cargo de responsabilidad, lo que logró unos meses después, cuando aprovechó que el ministro de la Guerra estaba de baja para instalarse directamente en su despacho. Me imagino la cara que debió de poner el pobre ex-ministro cuando al regresar después de una gripe se encontró que habían cambiado la cerradura y sus cosas estaban en la basura. Pero como sus amigos Talat y Cemal (de los que ya hablaremos más adelante) controlaban el poder, no pasó nada ni entonces ni cuando, y con la excusa de rejuvenecer las fuerzas armadas, Enver jubiló de un plumazo a todos los oficiales que podían hacerle sombra. Aunque tal vez la decisión más sorprendente que nuestro protagonista tomó en aquellos primeros meses fue la de imponer en aquel ejército mal alimentado y peor vestido que era el otomano un gorro muy feo que a partir de entonces (y hasta poco después, pues no trascendió) se llamó enveriye en honor al Grandísimo Ministro de la Guerra del Imperio Otomano que lo había diseñado.

Enver y sus soldados posando copn el enveriye.

Enver y sus soldados posando con el enveriye.

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Categorías:Bulgaria, Estambul, Europa, Grecia, Oriente Medio, Turquía

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