cielo

Postal desde Madrid

En Madrid el cielo domina los aspectos más insignificantes de la vida (la longitud de los suspiros, el ángulo de las calles, el intervalo que separa un latido y otro del semáforo.) Todo es recto y uniforme, muy blanco, muy limpio. Al atardecer no hay niebla, sólo un frío seco que reseca la garganta.