San Simeón el estilita

Viaje a Qala’at Samaan (San Simeón el estilita y V)

En este blog se ha hablado mucho de Buñuel y la leyenda dorada, de San Simeón, su columna y sus heridas, pero aún no se ha dicho nada de Qala’at Samaan, el lugar donde la leyenda del santo eremita toma forma. De esta manera, si quieres llegar hasta el final de esta historia, tendrás que viajar hasta Aleppo (Siria) y buscar una destartalada y polvorienta estación de autobuses cerca del zoco. Una vez allí cualquiera de esos hombres que cubren con un palestino la cabeza te indicará cómo ir al pueblo de Daret Azze cerca del monasterio (aunque tal vez es mejor que en lugar de pronunciarlo señales el nombre en la guía, donde aparece escrito con caracteres árabes.) Seguramente algún minibús con esa dirección estará saliendo o a punto de salir…

La Leyenda Áurea (San Simeón el estilita IV)

Es posible que tres entradas sobre un santo estilita aburran a cualquiera, lo sé, pero ya que he empezado me veo en la obligación de seguir más adelante y explicar al menos las razones por las que a nuestro santo le dio por el estilismo. Para ello lo mejor es echar un ojo a la Leyenda Dorada, todo un clásico de la hagiografía medieval escrito por Santiago de la Vorágine en el siglo XIII. Aquí reproduzco la parte de la obra que habla del santo estilita. Perdónenme las inexactitudes, pero es que la he traducido de the Golden Legend, la única versión de la obra que se encuentra en internet:

dios, el santo, el diablo (San Simeon el estilita III)

Antes de saber nada del monasterio levantado en su honor (ver fotos en blanco y negro, la entrada anterior), ya conocía a San Simeón por Simón del desierto , una vieja película de Luis Buñuel. En ella Simeón hablaba español con acento mexicano y no era santo, sino una especie de talibán anoréxico que había perdido toda conexión con la realidad.