Orhan Pamuk

Hüzün

Pero volviendo a nuestro querido amigo Orján (Pamuk), hay en su libro Estambul ciudad y recuerdos algunas claves que nos permiten ver la ciudad desde otro punto de vista. Me refiero sobre todo al concepto de amargura (hüzün en turco) palabra que de leer una y otra vez en las últimas semanas me ha llegado a amargar también a mi. Y eso a pesar de que Estambul me provoca generalmente sentimientos muy distintos, sobre todo una extraña excitación que a veces acaba transformándose en ansiedad y dolores de cabeza.

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Nuestro amigo Orján

Si hay algo inevitable entre los extranjeros que vivimos en Istanbul es conocer, aunque sólo sea su nombre, a Orhan Pamuk. Tan inevitable que no podemos dejar de aludirlo cuando hablamos –en inglés– con turcos. No importa si nos ha costado terminar sus novelas, éstas nos parecieron tan soporíferas como intranscendentes o si no lo hemos leído en absoluto y lo único que sabemos de su vida es que ganó un Nobel y ahora vive exiliado en Estados Unidos (ni siquiera esto último está tan claro: algunos dicen que aún está en Turquía.) El caso es hay que hablar de él, aunque sea para decir que es una mierda. Afortunadamente, al contrario de lo que pasaría si te refirieras a Atatürk, el padre de la patria, nadie se va a sentir ofendido por esto. Tranquilo que no te van a encerrar en una prisión a lo expeso de medianoche ni te van a hacer un juicio o cerrar el blog por insultar a la República. Así que adelante: critiquemos a nuestro amigo Orján. ¿Acaso no dudáis de los criterios que utiliza la academia sueca para entregar sus premios?