“Urfa ha sido siempre una ciudad fronteriza, llena de una mezcla explosiva de diferentes nacionalidades. En tiempos de Juan Mosco ocupaba la frontera más conflictiva del mundo, separando las dos grandes potencias de la antigüedad tardía: Persia y Bizancio. Como… Leer más ›
Lo que leo
Novelas, libros de viaje, ensayos… Porque para viajar no hace falta tomar ningún avión
El país de los Mlch (Borges)
“Según el informe dejado por David Brodie, misionero escocés que predicó su fe en regiones de África y del Brasil, los Mlch son un pueblo de unos setecientos individuos que viven en la misma región de los hombres-monos. Su lenguaje… Leer más ›
El viaje sin retorno (El cielo protector)
Viajamos para dar tregua al estrés, para recuperar las fuerzas, a nosotros mismos y cambiar por unos días de horarios o de paisaje. Viajamos por estas y muchas otras razones –no podría enumerarlas todas aquí–, pero lo hacemos principalmente para… Leer más ›
Italo Calvino en Madrid.
El que llega a Tecla poco ve de la ciudad, detrás de las cercas de tablas, los abrigos de arpillera, los andamios, las armazones metálicas, los puentes de madera colgados de cables o sostenidos por caballetes, las escalas de cuerda,… Leer más ›
el viajero que huye (Claudio Magris)
«Viajar es inmoral, decía Weininger viajando; es cruel, recalca Canetti. Inmoral es la vanidad de la fuga, nota con acierto Horacio cuando invita a no intentar eludir los dolores y los afanes espoleando el caballo, porque la negra angustia, dice… Leer más ›
Felicitación navideña de monsieur Houellebecq
«Nuestros antepasados europeos trabajaron duro durante varios siglos; se propusieron dominar y luego transformar el mundo, y en cierta medida lo consiguieron. Lo hicieron por intereses económicos y por amor al trabajo, pero también porque creían en la superioridad de su civilización: habían inventado el sueño, el progreso, la utopía, el futuro. Esa conciencia de misión civilizadora se ha evaporado a lo largo del siglo XX. Los europeos, o por lo menos algunos de ellos, siguen trabajando, y a veces trabajo duro; pero lo hacen por interés o por…
La historia que pudo ser
Cristóbal Colón no consiguió descubrir América porque no tenía visa y ni siquiera pasaporte. A Pedro Alvares Cabral le prohibieron desembarcar en Brasil porque podía contagiar la viruela, el sarampión, la gripe y otras pestes desconocidas en el país. Hernán… Leer más ›
Buñuel en Siria (San Simeón el Estilita II)
San Simeón también es el protagonista de una película que Buñuel rodó en México en 1965. Simón del desierto hablando a un saltamontes: Yo te bendigo porque eres una criatura inocente y para que cantes las glorias del Señor. (deja… Leer más ›
Nuestro amigo Orján
Si hay algo inevitable entre los extranjeros que vivimos en Istanbul es conocer, aunque sólo sea su nombre, a Orhan Pamuk. Tan inevitable que no podemos dejar de aludirlo cuando hablamos –en inglés– con turcos. No importa si nos ha costado terminar sus novelas, éstas nos parecieron tan soporíferas como intranscendentes o si no lo hemos leído en absoluto y lo único que sabemos de su vida es que ganó un Nobel y ahora vive exiliado en Estados Unidos (ni siquiera esto último está tan claro: algunos dicen que aún está en Turquía.) El caso es hay que hablar de él, aunque sea para decir que es una mierda. Afortunadamente, al contrario de lo que pasaría si te refirieras a Atatürk, el padre de la patria, nadie se va a sentir ofendido por esto. Tranquilo que no te van a encerrar en una prisión a lo expeso de medianoche ni te van a hacer un juicio o cerrar el blog por insultar a la República. Así que adelante: critiquemos a nuestro amigo Orján. ¿Acaso no dudáis de los criterios que utiliza la academia sueca para entregar sus premios?
Nostalgia (Contra los mapas)
Siempre he sido un poco nostalgico, qué le voy a hacer. Cuando cumplí once echaba de menos los diez, cuando comencé la universidad el instituto… Imaginaos la nostalgia que llevo acumulando con el paso del tiempo. Tantos recuerdos a veces se me atrancan. Sobre todo ahora que estoy a punto de dejar Madrid.