El país de los Mlch

“Según el informe dejado por David Brodie, misionero escocés que predicó su fe en regiones de África y del Brasil, los Mlch son un pueblo de unos setecientos individuos que viven en la misma región de los hombres-monos. Su lenguaje es áspero y carece de vocales y solo unos pocos poseen nombre, de modo que la única manera de llamarse los unos a otros es arrojándose fango o tirándose al suelo y revolcándose.

Los Mlch se alimentan de frutos, raíces y reptiles; beben leche de gato y de murciélago y pescan con la mano. Se ocultan para comer o cierran los ojos; lo demás lo hacen a la vista de todos. Devoran los cadáveres crudos de los hechiceros y de los reyes para asimilar su virtud y andan desnudos ya que las artes del vestido y del tatuaje les son desconocidas.

Aunque disponen de una meseta dilatada y herbosa, en la que hay manantiales de agua clara y árboles que les dispensan sombra, los Mlch han optado por amontonarse en las ciénagas. La tribu está regida por un rey cuyo poder es absoluto y a quien, con el objetivo de que el mundo no le distraiga de su sabiduría, le queman los ojos y le cortan manos y pies dejándole confinado en una caverna cuyo nombre es Alcázar (Qzr). Si hay una guerra, los hechiceros lo sacan de la caverna, lo exhiben a la tribu par estimular su coraje y lo llevan, cargado sobre los hombros, a lo más recio del combate a guisa de bandera o talismán. En tales casos lo más común es que muera inmediatamente a causa de las piedras que le arrojan los hombres-mono.

Los Mlch tienen muy poca memoria y apenas pueden recordar hechos que ocurrieron unas horas antes. Gozan, en cambio la facultad de la previsión, como si recordasen el futuro.

Tienen una idea peculiar del cielo y del infierno. En el infierno, que es claro y seco, moran los enfermos, los ancianos, los maltratados, los hombres monos, los árabes y los leopardos; en el cielo, que se figuran pantanoso y oscuro, el rey, la reina, los hechiceros y los que en la tierra han sido felices, duros y sanguinarios. Veneran a un dios cuyo nombre es Estiercol y que posiblemente han ideado a imagen y semejanza del rey. Es un ser mutilado, ciego, raquítico y de ilimitado poder que suele asumir la forma de una hormiga o una culebra.

Otra costumbre de la tribu son los poetas. A un hombre se le ocurre ordenar seis o siete palabras, por lo general enigmáticas. No puede contenerse y las dice a gritos, de pie, en el centro de un círculo que forman, tendidos en la tierra, los hechiceros y la plebe. Si el poema no suscita ninguna respuesta, no pasa nada, pero si las palabras del poeta les sobrecogen, entonces todos se apartan de él, en silencio, bajo el mandato de un horror sagrado. Sienten que lo ha tocado el espíritu: nadie hablará con él ni lo mirará, ni siquiera su madre. Ya no es un hombre, sino un dios, y cualquiera puede matarle”.

versión libre de Breve guía de lugares imaginarios de Alberto  Manguel y Gianni Guadalupi.

La descripción de los Mlch escrita por Brodie fue encontrada casualmente entre las páginas de las mil y una noches por Jorge Luis Borges tal y como lo explica en su cuento el informe de Brodie.

Las fotos son de Eric Lafforgu

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Categorías:Uncategorized

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3 respuestas

  1. Al empezar a leer sobre los Mlch enseguida me ha venido a la cabeza el cuento de Los Inmortales de Borges (antes de llegar abajo, eh?!), hace poco lo recordaba no sé por qué y me gustaría volver a leerlo. Lo recordaba tal vez porque por acá se ve más a menudo ese “no sé si esta persona es realmente imbécil o se lo hace”…, no en serio, literalmente hay una vuelta a los orígenes, a lo simple que lo llena todo y satisface a la vida sin complicaciones de una forma incomprensible para nosotros. Tal vez los Mlch no sean los inmortales, pero se vé en ellos esa perversa búsqueda de cosas cada vez más grotescas y extrañas por gente que ya lo ha vivido todo antes de volver al inicio, a lo sencillo. En realidad creo que este es otro cuento que me estoy contando para liberar a mis neuronas del trabajo… y que nada tiene que ver con la historia de los Mlch…je…

    • Hola Isa! Nunca me habría imaginado los ecuatorianos como los inmortales ni como los Mlch, pero ahora que lo dices tienen algo de borgiano e inexplicable (al menos para mí)…
      Y claro, los cuentos sirven para eso: para contarlos, para hacer la vida un poco más vivible… ¿si no para qué haría yo este blog? 🙂
      Un abrazo!

  2. Impresionante tu post, felicidades.!
    Un Saludo
    Loli

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