los pueblos fantasma (o el fantasma de los pueblos)

Si hay un pueblo fantasmagórico en Turquía ese es Kayaköy (pueblo de piedra, en castellano) cerca de Fethiye. Ese es su nombre turco, claro, porque este lugar (conocido por los turistas como ghost town), es en realidad Levissi (Λεβισσι), una población griega que tuvo que ser desalojada después de la guerra greco-turca.

Sin embargo, nada de esto sabía cuando llegué a él. Buscaba restos licios (había visto en la guía palabras como stone y ruins y no seguí leyendo) y en su lugar me encontré con cientos de casas de hormigón sin ventanas ni tejado que se agolpaban en la ladera de una verde montaña. Después de un momento de confusión, me decidí a entrar al pueblo y seguí las flechas que dirigían a la iglesia en ruinas, la gran atracción del lugar. Como buen turista buscaba algo que mirar, pero en aquel sitio no había nada, ni siquiera camas herrumbrosas o pintura desconchada en las paredes. Parecía que en su exilio hacia Grecia sus habitantes hubieran querido borrar su rastro, destruir para siempre el lugar que había sido su hogar. A mí, aquella monotonía de casas vacías me producía desconcierto, cierta deriva. Me sentía perdido, vamos.

Era principios de Abril y, haciendo honor a su nombre, el pueblo fantasma estaba bastante vacío. Las únicas personas que encontré, una pareja de secos británicos, me recomendaron con afilada cortesía que lo mejor que podía hacer era dejarlos tranquilos e irme a Ölüdeniz (mar muerto), en la costa. Yo tampoco sabía bien que hacer en aquel pueblo fantasmagórico, así que seguí sus indicaciones y subí a lo alto de la colina por un caminito de montaña. Desde allí, entre los árboles, se veía el mar, y el resto del paseo fui un lento descenso frente un Mediterráneo azul pálido.

Después de unas dos horas caminando entre una exultante naturaleza primaveral y emocionantes vistas de la costa, llegué a Ölüdeniz, pueblo del que tampoco sabía nada. Así cuando llegué me sentí nuevamente perdido, más perplejo que fascinado ante todos aquellos campings vacíos, resorts en obras y bares playeros cerrados. Como ya he dicho, era principios de Abril y con apenas un puñado de turistas a la vista el lugar parecía tan fantasmal como el pueblo que había dejado en lo alto de la montaña…

Recuerdo que tomé un té en un restaurante junto a la playa y que los camareros me miraron con cierta curiosidad. Entre la mochila y el bigote que me había dejado para tratar de pasar desapercibido (y que producía el efecto contrario) debía parecer un poco ridículo, fuera de lugar entre los pocos extranjeros que, a pesar del frío, caminaban en bañador y camiseta. Atardecía y el pueblo se volvía cada vez más silencioso y oscuro. Recuerdo que tuve un ataque de soledad y desee escapar, aunque seguramente no hacía ni falta. Me encontraba ya muy lejos de todos aquellos paisajes, como viéndolos a través de fotografías. Aunque tal vez no era el pueblo el que se desvanecían sino yo mismo. Nadie se había dado cuenta de mi presencia y empecé a dudar de mis propias impresiones, de mi criterio, de mis necesidades. ¿No sería acaso que, después de todo, era yo el único fantasma de aquel pueblo?

Fotos: Kayaköy en primavera de VillaRahpsody y monje al lado del mar de Caspar David Friedrich.

¿Dónde están estos lugares?

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4 respuestas

  1. Hola! He venido a ver que tal estas… Tiene que ser curioso ser el objecto de la curiosidad en un pueblo. Pero a la vez compensa el hecho de que no habia – o si? – nada interesante que ver.

  2. salí a caminar por esta ciudad mía, tan desconocida como una ajena. Me encontré un cibercafé y tuve al fin tiempo de volver a visitar tu blog. Como siempre tuve ocasión de descubrir tus rutas en tus imágenes. ah¡ por cierto, bien por la peli.

  3. Qué tal? ölüdeniz es muy bonito, mar azul y playa, pero veo yo que debe ser mejor en verano y con gente…Socorro (¿Socorro?) eché un ojo a tu blog. ¿Qué tal todo por la bella Colombia? Yo también salgo a pasear y esta ciudad me parece otra. Aunque claro, yo no soy de aquí y ni siquiera (a pesar de todos mis esfuerzos) consigo entender el turco que es raro raro. Un abrazo a las dos!

  4. el pueblo me recuerda a los cuentos de el llano en llamas, de rulfo, al menos la atmósfera que se percibe al leer tus impresiones. o también a villaseca y una mezcla de juan josé millás cuando dices lo del bigotillo. un abrazo fuerte, chevi

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