en tránsito

aeropuertos

 

En el aeropuerto de la muy mora ciudad de Doha es posible dar una vuelta entre los counters, pasear por el duty free o visitar la mezquita que queda al lado de la sala de descanso. Por la noche, cuando las calles de la urbe se inundan de una actividad frenética, el aeropuerto sigue exactamente igual que por la mañana. Iluminado con luz artificial y protegido del calor por su moderno sistema de aire acondicionado, vive el continuo movimiento de una multitud que no sabe donde se encuentra.

Tampoco yo. En Estambul son las 23.30 y en Saigón las 4.30. Podría calcular la hora local si consiguiera pensar en algo diferente a salas de espera, pasillos u hospitales. Un reposabrazos fabricado en serie me impide adquirir una postura medianamente horizontal en este asiento, uno cualquiera, donde me he decidido pasar la noche. Me da que no voy a pegar ojo. A ver.

En İstanbul es ya la 01.43 y en Ho Chi Minh City las 6.43 y yo, que en dos horas solo he dado un par de cabezadas, no logro dejar de pensar en un cuento de Cortázar. También, ya al borde de la desesperación, en una vieja película de zombies en la que un grupo de personas tratan de escapar de los muertos vivientes encerrándose en un centro comercial (¿o era un aeropuerto?). Me imagino quedarme atrapado en este ‘lugar’ y siento un escalofrío en mi dolorida espalda. Es verdad. Siempre me da por pensar en cosas estúpidas cuando estoy cansado…

Madrid 1.22h, Sydney 10.22h. No aguanto más. Me levanto y doy una vuelta escaleras arriba y escaleras abajo. Comería algo pero en el duty free solo hay chocolate, alcohol y colonias. ¿Alguien habrá muerto alguna vez de hambre en un aeropuerto? Seguro que sí, pero nos ocultan este tipo de información para poder seguir vendiendo botellitas de agua a tres euros. Qué listos que son.

Estoy casi a punto de tomarme otro té, pero la cafetería me expulsa antes de lograr a sentarme en ella. Paseo por los pasillos, voy, vengo. Antananarivo 03.27, Hong Kong 8.27. Es increíble como la gente puede dormir con ese reposabrazos de hierro clavado en el costillar. Camino y camino hasta descubrir en el ala norte otro duty free en el que además de cremas antiarrugas venden souvenirs.

Buenos Aires 22.03, Lagos 2.03, Manila 9.03… Revuelvo las camisetas con camellos I love Doha, las postales con camellos de la muy seca ciudad de Doha o los camellos de peluche Forever Doha. También hay mapas, aunque estoy tan cansado que me resulta imposible interpretarlos. Ah, sí, las líneas son las calles, los cuadrados los rascacielos ¿y lo azul? El mar, es cierto, ¿pero cuál exactamente?

 

Foto del aeropuerto de Gerardo García. La otra foto es un mapa psicogeográfico de París, obra de Guy Debord.

¿Dónde está este lugar?

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Categorías:Oriente Medio, Qatar

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9 respuestas

  1. He tenido que ir a preguntarle al tío Google para saber de que lugar estaban hablando, me chiva que es Qatar. De todas formas, tu relato, hace que el lugar concreto no sea tan importante y te sumerge en las sensaciones que producen el sentirse en medio de ninguna parte.
    Besos

  2. Gracias por visitar mi blog.

    Está claro que si dices Doha… todos ya sabrán donde se encuentra…en Qtar. Yo estuve en este aeropuerto hace unos meses camino de Sudáfrica. Pero todo lo que explicas podría ocurrir en cualquier aeropuerto sobre todo en largas horas de espera.

    Un saludo.

  3. Me hiciste acordar una canción de mi juventud:
    http://www.rock.com.ar/letras/1/1011.shtml

  4. Ahora en Ho Chi Min son las 13.55h. y en Lhasa las 20.55, por decir dos lugares queridos y soñados. Original tu relato de sensaciones en tránsito.
    Gracias por tu viaje a mis territorios.
    Los aeropuertos pueden ser interesantes, pero sólo son un tránsito. El viaje en mayúsculas empieza al llegar y al salir del aeropuerto. Un saludo nómada.

  5. Hola!
    El sitio no importa, tenéis razón. Es solo un espacio de tránsito que alguien ya definió como no-lugar. Doha está (en teoría) en Qatar, pero aunque estuve allí no pude encontrar nada ‘característico’. Ni siquiera me cruce con la pasajera en trance (por cierto, la canción es muy buen, Miguelistán). El viaje comenzó luego, como dice Nuria, aunque a veces no es tan importante el lugar al que viajes sino como lo miras. Esta mañana me he dado un viaje por los alrededores de mi casa de lo más sorprendente.
    Un saludo y gracias por comentar!

  6. Jajá, ¡muy bueno! Seguro que por allí por el aeropuerto ese de Doha hay algunos restos óseos que escondió alguien del personal de la limpieza: aquel viajero o viajera que se quedó buscando un transbordo que nunca encontró, o quizá alguien que esperaba al señor que le explicaría como recolocar sus vuelos, pero nunca supo que éste se dio a la fuga con ciertos billetes y nunca más volvió al aeropuerto. Seguramente alguien murió intoxicado con la comida del “autoservice” (este cuerpo se dieron mucha prisa en quitarlo porque las evidencias pestilentes sobrepasaban no sé qué máximo permitido). Y por supuesto, seguro que alguien se desvaneció idiotizado mientras veía la historia de un partido interminable en la televisión (no sabemos si alguien fue testigo del fenómeno o si ocurrió tan rápido que nadie se percató del vacío que dejó de repente).

    La próxima vez puedes probar las “quiet room”, donde supuestamente puedes disfrutar de un asiento reclinado para dormitar al más puro estilo Star Trek. Aunque no se sabe si alguien desapareció o se confundió en ese agujero negro negro y tan concurrido que a cada paso te tropiezas con alguna maleta o pierna de alguien.

    ¡Saludos desde Saigón! 2.10 a.m.

    • Hey, Lola, qué tal todo?
      Me alegra que esta historia de vacío desesperante haya despertado tu imaginación. La verdad es que hay mucha gente extraña en Doha, jeques con chilabas blancas, orientales católicos, indias vestidas con Shari… Seguro que desapariciones, envenenamientos y hasta asesinatos pasan a diario. Y sí, desgraciadamente sí probé la ‘quiet room’ (casi se me rompe el cuello, por cierto), esa habitación con olor a chotuno en la que, para tener el honor de tumbarte en esas sillas modelo star treck tenías que antes que esperar tu oportunidad tumbado en el suelo. Estuve a punto de dormir en la mezquita, pero me dio miedo que descubrieran que era un outsider. En fin, tú creo que tarde o temprano tendrás que pasar por allí, así que ánimo y cuidado. A lo mejor el aeropuerto de Doha es una puerta a otras dimensiones y/o paradojas espaciotemporales que ni el Stephen Hawking comprendería. Un abrazo y a cuidarse!

  7. Me ha gustado muchola entrada. Coincido con el resto: para algo tan impersonal como pueda ser un aeropuerto el dónde no importa. Mi pasatiempo en esos sitios consiste en caminar para no dormirme, curiosear todo lo que pueda y en observar gente.

    • Hola viajero,
      yo lo único que quería era dormir, sin embargo. Pero los espacios de paso no están pensados para quedarse mucho tiempo, ni siquiera 12 horas como me pasó a mi.
      Un saludo.

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