Rutas olvidadas, aventuras del pasado, ¿cómo era el Mediterráneo cuando los dioses griegos aún vivían en él? Leemos para viajar, viajamos para salir del tedio y conocer el lugar del que nacimos o, lo que es lo mismo, el mar que recorrió Jasón y la nave Argo: un Mediterráneo azul claro en el que zambullirnos junto a antiguos dioses y seres mitológicos.
Este verano ha caido entre mis manos mito de los argonautas, aun Se trata de una narración tan antigua como la guerra de Troya, y ya en la Ilíada se hacen referencias a ella. En la nave Argos se embarcaron personajes como Peleo (el padre de Aquiles) o Heracles, héroes pertenecientes a una generación anterior a los famosos Agamenón o Paris. Sin embargo, a pesar de la antigüedad de la historia, el poeta que mejor la ha plasmado fue Apolonio de Rodas, un alejandrino que vivió unos 500 años después de Homero. Tal vez esto explique porque las Argonaúticas (o, lo que es lo mismo, ΑΡΓΟΝΑΥΤΙΚΑ) tenga sólo IV cantos en comparación con los XXIV de la Ilíada, o porqué, al contrario de sus antecesoras, sea mucho más sincrética repleta de cultismos y referencias. En esta epopeya desaparece además el papel de los dioses y el protagonista, el tan extraño como atrayente Jasón, resulta bastante pavisoso si lo comparamos con Ulises o Aquiles (aunque mucho más ligón, eso sí).
La narración comienza cuando Pelias, el rey de Tesalia (o Yolcos), comienza a temer que Jasón, hijo de su hermanastro, le quite el trono. Para acabar con él le manda que vaya a la Cólquide para que le traiga –nada menos– que el vellocino de oro. Como es fácil de imaginar, lo que Pelias quería no era la piel de un cordero, por muy “áurea” que pudiese ser, sino librarse de Jasón encargándole una prueba imposible. Como también es fácil de imaginar, Jasón regresará victorioso a Tesalia y será el nuevo rey. Y es que si no sucediera lo imposible en la literatura, ¿a quién le iban a interesar?
De esta manera, las Argonaúticas se construye como una narración de aventuras y un libro de viajes al mismo tiempo. Durante las dos primeras partes se relata el trayecto de la nave Argos por el Mediterráneo y las penalidades que sufren los viajeros. La geografía es específica, detallada con la erudición propia de la época alejandrina. Aunque la mayoría de los lugares nos resultan desconocidos, hay otros que podemos identificar (como la isla de Lemnos (Limnos), en la que los argonautas encuentran sólo mujeres después de que éstas expulsasen a sus padres, maridos e hijos). Jasón ya apunta maneras ligándose a princesa Hypsipyle a la que promete que regresará a buscarla y de la que pasará completamente cuando encuentre a Medea, de la que ya hablaremos más adelante.
Después de pasar las rocas chocantes (el estrecho del Bósforo) los Argonautas llegan a la Cólquide y son fríamente recibidos por Eetes. Lógicamente al rey no le apetecía dar a los extranjeros el vellocino de oro, así que les puso tres pruebas bastantes difíciles. Jasón debía uncir dos toros (o bueyes) gigantes para arar un campo y sembrar un diente de dragón. Después tenía que matar a los guerreros que surgiesen de la tierra y, por último, a un dragón o serpiente (una hidra en la
famosa película de Ray Harryhausen) que nunca dormía. Jasón, un auténtico antihéroe, era incapaz de realizar estas pruebas por sí mismo, pero por fortuna y ayuda de los dioses, Medea, hija de Eetes y de profesión bruja redomada, se enamoró locamente de él y le dio filtros para convertirlo en invencible. Jasón consiguió de esta manera tan poco heroica robar el vellocino y juntos huyeron en un viaje delirante a Tesalia. Y digo delirante porque para volver a Grecia desde la actual Georgia, a los Argonautas no se les ocurrió otro trayecto que navegar por el Danubio hasta una supuesta desembocadura en el mar Adriático y después, volver hacia atrás y, a través del Po y el Ródano, llegar al mar Tirreno, pasar por el estrecho de Messina, Libia y por fin Tesalia (casi mejor mirar el mapa…). Hay una razón para este viaje que Apolonio nos narra apresuradamente (un solo libro frente a los dos que dura el viaje de ida), el temor de que las tropas de Eetes les alcanzasen y les robasen tan preciado trofeo. La obra acaba con la llegada triunfal de los Argonautas a Tesalia, ahorrándose la parte final de la historia que, si no conocéis, ya os la cuento yo. Jasón y Medea vivieron felices en su nuevo reino, pero ésta, que ya había demostrado que tenía un lado oscuro al traicionar a su propio hermano y pedir a Jasón que lo matase y despedazase, engañó a sus hijas para que asesinasen a Pelias. Expulsados por el crimen de Tesalia, probaron a vivir en Corinto con la mala suerte de que el mujeriego Jasón se enamoró de otra mujer despertando los celos de Medea. Ella (y esto es lo más horrible que nadie puede hacer jamás) asesinó a sus hijos sólo para putear a su marido. Esta última parte de la historia, mucho más dramática que la anterior, aparece en otras obras teatrales como la
Medea de Eurípides o de Séneca. También en una película de Pasolini (algo mediocre, eso sí) en la que María Callas interpreta la malvada heroína clásica. Uf, qué de información. Se nota que se trata de todo un clásico.

la imagen superior procede también de la famosa película de Ray Harryhausen, Jason and the Argonauts
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Para que tus textos sean leídos,y tu prosa esté dirigida a alguien te hago este comentario sin mas animo que el de decirte,que me leas y que tu casa no esta mal.Comete el foie del pato cebado.
¡Buen día Argonautas!
«En un instante, somos el arquero, el arco, la flecha y la diana, y aquello que cazamos lo solemos convertir en verdad, para luego convidarla en un trago. Puede embriagar o dar lucidez, recuerdo u olvido, o quizá ambas. Todo tiene su sitio y lugar.»
Un mito concentra una condición existencial que puede ser una cárcel de lógica pero insoportable eternidad en el defecto, o bien, un ejercicio para la virtud. De todas maneras, las señales dan alerta de la condición, qué la mueve. Las espinas físicas y virtuales nunca mienten, y el dolor y sufrimiento siempre tienen razón.
Mientras la vida como mito, es un carrusel alimentado por una montaña rusa de sensaciones que dicen, es realidad. Innumerables rayos simulan movimiento en su periferia, olvidando el centro desde donde parten.
La dinámica creativa es en base dos, y establece la mecánica interpretativa en el (1;1); (1;0); (0;1) y (0;0). Se recrea el presente en el equilibrio de los polos, pasado en el retorno a la esencia, futuro en el avance trascendente y silencio del todo en la nada. No hay contradicción.
«La luz y la vista tienen sentido como uno, igual que el sueño y la vigilia, femenino y masculino, onda y partícula. Por eso los ojos de la vida ven vida, y los de muerte lo suyo»
Bajo la mecánica, el amo y el esclavo, fruto de la relatividad de consciencia, son los extremos de una misma vara o cuerda disonante. En su medio se establece una imaginaria frontera, de la ley el saber y la creencia, que muchos llaman verdad.
La relatividad nace de una situación de confusión en la dualidad sueño y vigilia, modulaciones que aluden a un estado unificado y a la única autoridad, nuestra íntima consciencia.
La experiencia relativa de la consciencia transita desde la sensación de ausencia hasta la presencia.
Los símbolos, palabras, geometrías y matemáticas, son sedimentos, contenedores, artefactos y vehículos de consciencia ajustados al desarrollo. Las de ausencia declaman presencia y formas de llegar a ella. En el puente suele aparecer el intermediario que bien cobra o paga, según cómo se lo vea. También es un genio que vende infinitos futuros sin sustancia que embargan presentes y entierran pasados para así entrar al paraíso, que es un muro de los lamentos. En el portal se encuentra una espada de fuego clavada en una roca, digna de ser sacada sólo por el elegido, el soberano, el mismo genio que aisla en la medida.
«Cuando lo último que queda es la esperanza, ya no hay miedo de esperar o de esperar la amenaza y se devuelve al baúl de los recuerdos por si alguna vez, alguien la necesita en primer lugar»
Si bien todo es posible, hasta lo más aberrante, están dadas la condiciones de conciliarlo entre el olvido en la ilusión de separación y fragmentación, con el recuerdo en la multiplicación del principio vital.
La conservación del error junto a su bastón de adaptación y compensación, encubre un defecto represor de la virtud, obligada a desfogarse condicionalmente en libertad condicional, derecho previo pago. La adicción no se hace esperar.
Mientras en baja consciencia, la natural desobediencia a una regla impuesta que protege los intereses de una autoridad o dueño opresor se convierte en transgresión, no a la regla sino en una agresión en trance hacia su propia consciencia.
La inercia de purga siempre es evidente, los bloqueos físicos son a sus constricciones mentales que convergen en el tóxico y sus símbolos de confusión, ambigüedad, desorden y desarmonía, que llegan a convertir a victimas en victimarios.
Por eso la vida es cuento y la palabra ficción, y nos encantan sean bellos o de horror, pero mas vivirlos.
Sin embargo, un soñador que se sumerja en uno ajeno no irá a dónde quiera sino a dónde está escrito y programado ir. Si bien el iniciado puede estar confiado en lo que sabe, cree y obedece, es el amo el que los deja sin efecto cuando desee, y así instalar una nueva regla. Todo es perfecto hasta que no. El amo es dueño del tiempo, inicio, desarrollo y fin, mientras el iniciado creerá que se encuentra en algún punto de la secuencia. Las variantes dentro del circuito son anecdóticas y pasan a llenar el saco de las estadísticas. Ceros detrás del uno.
«No sólo hay que mirar la Luna y el dedo que la señala, sino también la otra mano que intenta robar la cartera»
Nadie es ajeno en la descomunicación dentro de una dinámica perpetua comunicativa. La interrelación implica poseer los objetos comunicativos heredados para ser entendidos en el estado.
En la memoria de la dominación física-mental de los pueblos, se registra a los antiguos brujos, que utilizan los símbolos para manipular la vida. Como amos, son también esclavos que están obligados a mantener el estado ideal de confusión de sus dominados, negándo su propia naturaleza en un privilegio tan vacío como lo que necesitan para llenarlo. Bajo el estigma reproducido en la población para su corrección, los defectos accionan como virtudes para ser cargados como roca.
La fragmentación del núcleo familiar genera huérfanos de consciencia para que formen parte de las redes de la Mafia gobernante, que aparenta ser la única familia, reproduciendo los patrones acostumbrados. El trauma entonces, se convierte en la nave del misterio que surca un mar de oscuridad sin destino. Un trabajo para Holmes o Freud.
En la inercia lógica hacia la unidad, lo aberrantemente separado, como lo masculino y femenino, suele fusionarse en una quimera en primera instancia. Cómo origen distorsionado, se usan los mismos códigos simbólicos para salir. Aquí emerge la estupidez en repetir continuamente las mismas fallas en el resultado, por lo cual puede viajar a la velocidad del sonido, de la luz o instantáneamente. Y luego nace la idiotez al defenderla.
¡Gracias a Dios, existe el humor!
¿Qué haríamos con tanta tontería, o por ser tonta nos da igual?
¡Gracias a la Diosa por la alegría!
El teatro de realidad del gobierno es constituido por ficciones fantásticas, legales y técnicas, que conforman el manto de impunidad de un pueblo autoelegido, que parasita y se parapeta como agente evolutivo o azote divino autorizado. El adiestramiento es con premios y castigos, pero el verdadero premio es no ser castigado, apuntalado por el lucro en el defecto y la resiliencia en el vivir.cotidiano. Mientras los que brillan suelen ser captados para dar entidad a la autoridad y dueño de una institución que sepulta la verdad en la corrupción, llevándose el rebaño al templo.
Los contratos son entre los que saben, deciden y mandan sobre los que ignoran, obedecen y se adaptan.
Ningún iniciado, cliente, creyente, paciente o consumidor elige al presidente, Rey o Papa, tampoco al pastor, juez, gerente o general, y menos al dueño de la tierra o empresa en dónde trabaja.
Los mundos y administraciones de los amos y esclavos están muy bien diferenciados.
La falta de inteligencia la suplen con la fuerza bruta, el engaño y la corrupción, que configuran los estándares en donde brillan en la bajeza. Funciona porque el débil necesita asociarse al más fuerte, la muerte, y con ello terminan adorando al intermediario, el que tiene el poder de matar y su amenaza, estigma sostenido en la memoria ancestral de los que lucharon y fueron sometidos. Estado actual registrado simbólicamente en el asesinato de Jesús, dónde nadie luchó por su vida y sucumbieron a la frustración de no poder igualar tal perfección. Ceguera que lleva miles de años, paradójicamente, predicándose la solución en el renacer de la consciencia en el mismo cuerpo, Cristo, y así comprender la naturaleza de la cruz y ficción.
«La simulación es en el simulacro y la interferencia en la intervención»
Confunden el desarrollo de su consciencia con la sofisticación de su artificio al que delegan ilusoriamente su responsabilidad, que igualmente regresa a cobrar lo suyo.
El sacrificio de la verdad se realiza mediante un ritual que justifica al amo y verdugo mediante un chivo expiatorio o mártir, convirtiéndose de carcelero a protector de la supremacía.
Sin embargo la verdad avanza a pesar de la ficción y teatro, sea uno democrático, monárquico, teológico, militar, tecnocrático o un pentágono de ellos.
Ser simplemente humanos es suficiente, y los que brillan deben cuidarse de no proteger lo construído, amado y festejado, junto con sus cadenas.
«Roma, el mal mayor y menor beben de la misma fuente, en cambio Amor, solo hay uno»
Si bien el amor ciego jura eternidad en el matrimonio con su creencia, en la separación se queda siempre con lo amado. El cornudo es el último en enterarse pero el primero en saberlo.
¿Qué se compara a un gesto de amor, una caricia, un beso o un abrazo?
Afortunadamente, lo que muere es la apariencia en su proceso de transparencia. En la desnudez nadie puede esconderse ni esconder nada. Pero desde niños nos gusta jugar a las escondidas, ser encontrados y encontrar, recreando puertas y llaves en la ilusión.
La apariencia vuelve a su sitio, el Arte, el engaño a los sentidos, para dar alegría y entusiamo en la sencillez de ser humanos.
La complejidad se convierte en materia prima y así contar una buena historia. En todo caso, el cuento sólo será contado, cuando haya terminado.
Es lógico inclinarse hacia la belleza, las estructuras perfectas armonizan por sí solas cuando sintonizan con otra en la que resuenan, especialmente en hechos más que palabras.
Sin embargo, la estructura ordenada de un sistema artificial nunca es garantía de nada, si el que le da vida no la supera.
«La mano guía al martillo, no el martillo a la mano, y si se quiere usar un revolver para clavar un clavo, tenga cuidado, porque el arma siempre tiene la razón y no distingue entre amigo o enemigo. Por eso, a las armas las carga el Diablo»
Mientras, si se recrea ya es suyo, de todos, nuestro, porque la verdad no tiene dueño.
Por eso no hay que ser tan duros ni egoístas, porque la apariencia, la mentira y el engaño también tienen sentimientos, pero además sus días contados.
Al final, nos despedimos de la estupidez, la esclavitud y la tiranía. Aunque alguno dirá un hasta luego.
«Somos, seremos, fuimos
astro, cometa, estrella fugáz
La veo, la escucho, la amo
Verdad, nada menos, ni más
simplemente, Vida»