tipos de viajero (2): el coleccionista de lugares

El coleccionista de lugares siempre lleva una máquina de fotos y una guía cuando visita los monumentos. A veces también un cuaderno en donde anota cuidadosamente nombres, hoteles, fechas, conversaciones…
El coleccionista de lugares tiene la aspiración de catalogar el mundo y es por ello por lo que busca en todas partes un rasgo distintivo. Siente que debe aprovechar el viaje y separa lo que debe ver por fuerza y lo meramente prescindible.

El viajero coleccionista sufre cuando descubre que la iglesia incluida en el top ten de la Lonely Planet está cerrada por obras o si la lluvia arruina la vista característica de la bahía. El coleccionista de lugares no soporta las estaciones de tren ni los lugares vacíos o intermedios en los que siente estar perdiendo el tiempo.

Al coleccionista de lugares le apasionan los mapas y estudia con detenimiento los horarios de autobuses y museos antes de salir de viaje. Cuando regresa, revisa las fotos y las ordena cuidadosamente escribiendo largos comentarios bajo ellas.

Tengo sin embargo la sensación de que el coleccionista de lugares utiliza este control para disimular algún temor secreto. Tal vez el viajero intuye que no volverá a los sitios que visita, que el movimiento está plagado de huecos y pequeñas muertes. En el fondo el viajero coleccionista guarda la esperanza de que a través de la posesión de estas fotos consiga detener el tiempo, fijar de una vez y por escrito sus recuerdos. O eso es al menos lo que pretende porque, aunque evite pensar en ello, todo coleccionista de lugares sabe que su catálogo nunca podrá completarse y que entre foto y foto (línea y línea) siempre se escurrirá lo más interesante.


Imágenes de Perejaume reproducidas sin su consentimiento. El primero es un paisaje tapizado con cuadros y el segundo es un postalero lleno de pequeños espejos que reflejan el bosque que los rodea. La idea del viajero coleccionista procede de la tan fascinante como neurótica Estrella de Diego, profesora de arte contemporáneo de la UCM.

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Categorías:reflexiones

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4 respuestas

  1. Merhaba camarda,Excelente disquisición de lo humano en lo turístico. Porque hablamos de turismo… ¿no es cierto?. De todas maneras todos somos un poco coleccionistas de vivencias y ritualizamos nuestra ruta antes de partir, la intentamos dominar y moldear para que sea como nosotros la deseamos al llegar al destino… después llegan las decepciones, las frustraciones al ver que esa ciudad, ese pueblo, ese río no son de nuestro agrado y huelen mal y sus gentes nos miran con recelo… después llega la duda: ¿me equivoqué de destino vacacional?… y una coraza mental querrá proteger la inversión y convertir al turista, al coleccionista de objetos e imágenes en alguien que no comprende a pesar de estar y que está porqué, vaya, ya es inevitable !Las fotos, los ojos de cristal azul y una caja de locum… una limpieza a fondo de la mente maltratada y un retorno a casa donde la vida si es como debe ser, con sus colchas limpias y su marroquí doméstico, con el olor fétido que siempre acompañó tu barrio y que en realidad es el aroma de tu casa, “el aroma de mi hogar”. Y las vacaciones pasaron, un año más, sobre otra chincheta en el mapa tapando el nombre de esa ciudad, tan felizmente coleccionada. Eso sí, creo que es necesario diferenciar entre el turista-coleccionista y viajero que un día se perdió y ya jamás se quiso reencontrar…ahí está una verdad…Un abrazo,Görüşürüz

  2. Hola Enric, yo no creo que coleccionar lugares sea propio unicamente de los turistas, sino que va mas con el caracter, con la idea de orden y desorden de cada uno, con el deseo de posesion, de catalogacion, de analisis… Aunque tambien es verdad que existe un tipo de turista que va a los sitios para despues mostrar las fotos, para decir que estuvo alla, que vio el monumento antes de que los cimientos de los hoteles acabasen completamente con el (perdon, en el teclado frances en el que escribo no hay acentos ni egnes)…Por mi parte, despues de que mi padre me tirara por error todos los recuerdos a la basura, he aprendido a viajar sin camara y a robar las fotos de Flickr. Pero a veces me angustia, no creas, sobre todo poraue hay momentos y personas de las que me gustaria guardar un la imagen. En fin, a revoirs! görüsürüz!

  3. Bonita descripción, bastante de ello hay en uno. Es como el cazador de mariposas, que cuando regresa de sus expediciones cataloga, prepara y expone los especímenes capturados. Saludos.

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  1. Martin Parr: turismo, fotografía y coleccionismo | Ruta Cultural

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