Diez fugaces y perturbadoras impresiones sobre China.

Cuidadín, cuidadín, que los chinos saben artes marciales.

¡Cuidadín con los chinos, que muchos de ellos dominan el milenalio alte del Kung Fu!

1. Que cada día durante tu viaje solitario te parezca ver entre la multitud a alguno de los numerosos chinos que conociste en España. Cavilar sobre si será verdad o no esa idea tan extendida de que “todos los chinos son iguales”. Especular con la idea de saludarlos como única forma de sociabilización posible. Seguir caminando.

2. Escuchar sonoros eructos (de esos graves y desagradables que en España a veces ejecutan ciertos adolescentes) y darte la vuelta para descubrir que han sido emitidos por una honorable y muy bien vestida anciana. Sentir desasosiego, incertidumbre, desconcierto. Tener unas irreprimibles ganas de llorar.

niños

Entrañables niños que encontré en Turfán. No les pregunté si eran chinos, uygures o hui porque para mí que hablaban en chino.

3. Observar los numeroso medios que los chinos (como muchos otros orientales) utilizan para protegerse del sol, y que básicamente consisten en: 1. velos, 2. coloridos chubasqueros, 3. enormes viseras y 4. no menos coloridos parasoles. Ver a mujeres que se han pasado tres pueblos con la crema blanqueadora/cemento anti bronceador y parecen siniestros clowns chinescos.

4. Descubrir nuevas formas de refrigeración corporal como esa tan arraigada costumbre china (aunque la he visto en otros países) de levantarse la camiseta y enseñar las lorzas. Cruzar de esta guisa la calle esquivando los coches y motocicletas. Comer en los restaurantes con la camiseta levantada o incluso sin ella, como en las playas de nuestro país hacen los guiris y los madrileños.

5. ¿Los chinos son capaces de comer de todo? Pues yo me atrevería a decir que sí. Encontrar en el supermercado misteriosos productos envasados al vacío, entre ellos patas de pollo listas para comer como si fueran pipas. Todo un must para los largos viajes en autobús.

Chicken_feet_packaged

Se me hace la boca agua con esta verdadera delicia oriental (foto de la wikipedia)

6. Tratar sin éxito de encontrar una cafetería para desayunar. Sentir el drama de los desayunos en China. Sorprenderse de que de todas las cosas que echas de menos, un café con tostadas sea la que te produce una mayor desazón. Acabar medio desfallecido desayunando en un centro comercial un té con una especie de emanems dentro. Y también con un puding. No entender el concepto de meter un puding dentro del té. Sentir distancia, incomunicación, soledad. Pensar en lost in translation todo el rato.

7. Encontrarse a un hombre desmayado en la acera, vestido con pantalón largo y chaqueta cuando las temperaturas superan los 40 grados. Plantearse seriamente si ha muerto. Observar que el único gesto de deferencia que le ofrecen el resto de los transeúntes es no pisarle al subir al autobús. Aún peor: ver como un hombre se estampa con la moto y comprobar que el único que se alarma eres tú.

Otro hombre desmayado en la calle. Este no está precisamente trabajando como un chino, ¿eh?.

8. Si os parece que el aparato para hacerse selfies es un éxito en España, es que no habéis estado en Asia. ¿Quién necesita vivir si en su lugar puede hacerse fotos? Observar  a la gente arreglarse mucho el pelo y posar antes de apretar el botón. Asistir al enamoramiento romántico y oriental de dos jóvenes haciéndose fotos delante de rascacielos y autopistas.

selfie

Una foto de gente haciéndose fotos (incluso delante de una valla muy fea, como veis). Sin embargo, ahora me arrepiento de no haberme hecho ninguna con ellos.

9. ¿Un baño sin puertas, ni papel higiénico donde puedes escuchar y casi ver la deyección de todo tipo de excrementos? ¿Un váter que es prácticamente una acequia en el suelo? Sí, es posible. En China.

10. Sorprenderse ante la cantidad de expresiones sobre chinos que hay en castellano. ¿Además de sexista será nuestra lengua racista? A raíz de esta reflexión, meditar durante mis paseos sobre todos esos estereotipos y lugares comunes sobre los chinos que tan a menudo escuchamos. ¿Es verdad que si todos saltaran a la vez se movería el eje de la tierra? ¿Y que no hay cementerios de chinos en España? ¿Por qué será que los chinos no tienen perros como mascotas…? ¿Por qué, señor, por qué…?

Esto es un chino que llama a la policía y dice: "Señool comisalio, los pelos del culo no me dejan dolmil". A lo que el comisario responde: "Y a mí que me cuenta. ¡Pues aféiteselos!"

El humol a veces puede sel una veldadela toltula china. ¿No cleéis pequeños saltamontes?

 

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Categorías:China, Oriente Extremo

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2 respuestas

  1. No he ido a China, pero estuve en Rusia y el choque cultural es fuerte así que puedo imaginar como te sientes. Se ven cosas raras en el mundo. Saludos.

Trackbacks

  1. Mongolia, al fin.

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