crisis de ansiedad

crisis

No duermo muy bien y no se exactamente la razón. Tal vez sea porque se suceden los años y las ciudades sin que nada remarcable termine por pasarme, porque aún sigo empeñado en errar o porque (ya a mi edad) vivo en un piso compartido y mis compañeros se quedan charlando en el salón hasta la madrugada. Y eso sin hablaros (¡ay madre!) de mis desarreglos sentimentales, la epidemia de ébola o la ascensión del Estado Islámico de Siria e Irak.

Esto no pinta nada bien, como veis, así que, para solucionar mis problemas (el resto se los dejo a los políticos), estoy visitando a un psicólogo que mientras escucha mis preocupaciones existenciales toma notas agitadas y en ocasiones incluso entra en semitrance. Al mismo tiempo, instigado por mis amigos el señor y la señora Sensey, he terminado recalando en toda una corriente de pensamiento buenrollista que nos insta a conectarnos con nuestro “yo” interno, dejar de identificarnos con nuestras ideas y vivir con intensidad todos y cada uno de los instantes que conforman nuestra vida (también los chungos, imagino). Inspiración y espiración, posturas de hatta yoga y libros de autoayuda: todo lo que un treinteañero del primer mundo necesita para salir adelante.

De madrugada, cuando tengo los ojos como platos y revuelvo las sábanas y mis pensamientos en busca del sueño, también se me ocurren soluciones brillantes para salir de esta crisis, proyectos que al día siguiente me parecen un tanto pueriles y que (entre otros) consisten en 1. perderme en algún lugar que acabe en -stán, 2. convertirme en una especie de depredador sexual (a ser posible musculado) y 3. irme a vivir a Menorca. A veces, debo también confesároslo, pienso que lo mejor sería simplemente hacerme heladero.

En otras ocasiones, ya más sereno, pienso en que tal vez debería prestar atención a mi anciana madre y buscarme un trabajo de verdad (léase estable), formar una familia y, ¿por qué no? darle algún nieto. O incluso dejar de escribir, que a lo mejor va a ser eso. Porque cuando pienso en lo difícil que me resulta encontrar todas estas palabras que estás leyendo, o en que la escritura no solo no me reporta beneficios económicos ni prestigio social sino que me quita tiempo para vivir con intensidad, me deprimo hasta la somatización. Me veo solitario e insignificante frente al ordenador y me pregunto por qué, Dios mío, ningún editor se pasa nunca por este rincón de internet para descubrir mi inmenso talento. Me conformaría también, como sucede con otros bloggers de viajes, con que me invitaran a visitar países y conocer su gastronomía. Bien: ya lo sabe el mundo.

La verdad, y aunque a veces me gustaría ser yo también un Batlerby cualquiera y desaparecer dejando una obra misteriosa e inacabada tras de mí, y a pesar de que estoy casi seguro de que mi nombre nunca sonará como candidato para el premio Cervantes, no me siento capaz de acabar con Hombrerrante. Debo confesaros que, hasta ahora, escribir mis extravíos no solo ha sido la mejor manera de encontrarme sino que, con diferencia, resulta mucho más barata que asistir a la consulta del psicólogo. Mi amigo el señor Sensei podría decirme que la escritura me aleja del poder del ahora, pero lo cierto es que personas como yo, que tienen la cabeza llena de pájaros, necesitan este encuentro con la creatividad y la nostalgia para sentirse vivos. Si no fuera así y no fantaseara con la idea de que mi regreso a un piso de estudiantes es en realidad una aventura que no puedo perderme, me resultaría mucho más difícil vivir en este mundo que, en ocasiones, resulta monótono, previsible y aburrido.

Es probable que nunca me convierta en un depredador sexual, y puede que, al final, no monte una heladería en Menorca. Es también bastante posible que, de alguna manera, acabe asentándome en algún lugar (o, al menos, en mí mismo, según alguna enseñanza oriental), pero pase lo que pase me niego a renunciar ni a los viajes, ni a la literatura ni (y lo siento sobre todo por los retratados) tampoco a los dibujos. No sé si desde el otro lado de la pantalla se percibe lo importante que resultan todas estas palabras y garabatos, pero lo que sí que puedo aseguraros es que estaría aún más deprimido si, por miedo a parecer ridículo, no tuviera el valor de mostrarlos.

Sin ir más lejos, estoy convencido que, además de unos tapones para los oídos, esta entrada va a ayudarme a que esta noche pueda dormir un poco mejor. A pesar de que mi situación actual no me permita viajar ni escribir tanto como me gustaría (y eso es parte de mi angustia), estoy plenamente convencido de que la aventura tiene que continuar de una u otra manera, quién sabe si en algún lugar terminado en -stán. En el fondo, y aunque los editores anden demasiado ocupados vendiendo las 50 sombras de Gray, lo cierto es que parece que cada vez más gente llega a este rincón de internet y que, después de años y años escribiendo mis despropósitos por el mundo, todavía hay personas que emplean unos minutos en leerlos. Como tú, amado lector. Aunque me encuentre un poco ensimismado con mis pequeñas obsesiones, no puedo dejar de darme cuenta de que me has seguido en este viaje, y eso es un gesto que valoro enormemente. Muchísimas gracias por leer esta larga entrada. Espero que pasemos aún más tiempo juntos ya que, sin duda, lo mejor aún está por llegar.

consulta de Iñaki Vázquez, psicoterapeuta

 

El psicoterapeuta en estado de trance que he retratado sobre estas líneas se llama Iñaki Vázquez. Es también psiquiatra, aunque en mi caso, afortunadamente, no han sido necesarios los ansiolíticos.

 

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12 respuestas

  1. Magnífico artículo. Y por supuesto lo mejor está siempre por llegar.

  2. Apreciado Hombrerrante …. cuestionarse es un buen signo, , las crisis generan creatividad, es mejor llegar dando rodeos off the track que por la senda visible a todos, cuando llegues Penélope sabrá reconocerte … suerte y sigue reportando desde donde estés … xavier

  3. Es el new global order de los cataplines, que no nos deja madurar (parece que los peter panes consumen más que invierten). Al menos eres rico en el mundo interno. Y guapo, que no es poco.

    • No sé si el capitalismo mundial tiene que ver con mi síndrome de Peter Pan, pero lo cierto es que se me hace realmente difícil madurar sin perder las ilusiones ni la capacidad de sorprenderme. Uno imaginaba estar haciendo otras cosas con esta edad, pero también tengo que reconocer que es un alivio vivir sin ciertas cargas, sobre todo cuando uno las cumple porque piensa que es el momento de hacerlo y no porque le apetece. Un fuerte abrazo y gracias por tus cumplidos. La verdad es que creo que soy más guapo en la realidad que en mis dibujos 😉

  4. Te seguimos… Y te queremos tal y como eres. Al final vivir es tomar decisiones. A veces me pregunto, si son meditadas y elegidas utilizando el córtex prefrontal o nacen de las profundas corrientes de ese abismo subconsciente en el que nadamos

    • Un abrazo Juan, me alegra que a pesar del tiempo sigas leyendo el blog… Y que sigamos incluso tocando! Yo estoy convencido que es más bien lo segundo. Suena mucho más poético.

  5. Aunque te iba a agradecer la banda sonora con el grupo por excelencia de los bajones existenciales, haré como Bartleby y no lo haré. Pero antes que con el hombre invisible, me quedo con la idea de disfrutar del ahora:
    (Ahora estamos en ahora).
    Y muy pronto Navidades. Ahí tienes una imagen alegre y positiva que da fuerzas para levantarnos estos días fríos y grises.
    Y no dejes de escribir. La verdad es que cuando tardas se te echa de menos.
    A bientôt!

    • Muy bueno el vídeo, sí señor. Ahora es siempre ahora. Las navidades no me emocionan, pero sí las aventuras de Corto Maltés. Por cierto, no sé si has leído toda la parrafada que le suelto al psicólogo, pero se te nombra como descubridor de “casa dorada de Samarkanda”. Hasta pronto!

  6. y yo que acabo de descubrir el blog entero!, muy bueno caray!!!

  7. Bueno, creo que sobre finales de 2014 he leído tu artículo y hoy, no sé por cuales razones, me he acordado del blog de un exprofesor con quién nunca voy a volver a tener clases en esta vida… Lo unico que me gustaría que supieras, después de ver lo que escribiste desde entonces, es que sufro de envídia por tu vida errante. Solo por si acaso todavia tienes crisis existenciales, que lo sepas que hay gente en peores y estáticas situaciones! =/
    Saludos desde Brasil! =)

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  1. Mi rollo es el Rock |

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