Archivos de autor
escritor, viajero, profesor.
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Soy de los que miran en los accidentes
Pasó cuando estaba dando una vuelta por la calle Khreshchatyk de Kiev, mientras observaba los enormes edificios estalinistas con los que se reconstruyó la zona después de la Segunda Guerra Mundial. Estaba entonces reflexionando (o más bien elucubrando) sobre como las… Leer más ›
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Italo Calvino en Madrid.
El que llega a Tecla poco ve de la ciudad, detrás de las cercas de tablas, los abrigos de arpillera, los andamios, las armazones metálicas, los puentes de madera colgados de cables o sostenidos por caballetes, las escalas de cuerda,… Leer más ›
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el viajero que huye (Claudio Magris)
«Viajar es inmoral, decía Weininger viajando; es cruel, recalca Canetti. Inmoral es la vanidad de la fuga, nota con acierto Horacio cuando invita a no intentar eludir los dolores y los afanes espoleando el caballo, porque la negra angustia, dice… Leer más ›
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Atardecer
Atardece en Teli. Enrojecen los muros de barro, las antiguas casas de los pigmeos y la falaise de la que cuelgan. Hasta el polvo que se levanta al caminar es rojo. Todo tan rojo y yo sintiendo una vez más… Leer más ›
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viaje hacia el sol
Como es bien sabido, el turco es un idioma ingrato. Da igual el tiempo que pases en Turquía o todo que lo estudies: siempre serás un principiante. Pero lo bonito es lucharlo, ¿no?, así que yo sigo empeñado en usar… Leer más ›
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Felicitación navideña de monsieur Houellebecq
«Nuestros antepasados europeos trabajaron duro durante varios siglos; se propusieron dominar y luego transformar el mundo, y en cierta medida lo consiguieron. Lo hicieron por intereses económicos y por amor al trabajo, pero también porque creían en la superioridad de su civilización: habían inventado el sueño, el progreso, la utopía, el futuro. Esa conciencia de misión civilizadora se ha evaporado a lo largo del siglo XX. Los europeos, o por lo menos algunos de ellos, siguen trabajando, y a veces trabajo duro; pero lo hacen por interés o por…
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Paisajes de Capadocia
Esta noche he tenido un sueño provocado por un empacho de iglesias rupestres. Caminaba por un pueblo de la Capadocia junto a cientos de turistas. No sé cuanto duró, sólo que todo el tiempo estuvo atardeciendo. Los turistas, en su mayoría japoneses, hacían fotos a los hoteles y las tiendas de alfombras. Porque en el sueño (y esto es lo que me pareció extraño al despertar) no había chimeneas de las hadas ni iglesias rupestres ni ninguna de las cosas que uno supuestamente viene a ver a la Capadocia.
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Un soneto
Como casi todo el mundo (y aunque nunca fui muy bueno), escribí poemas en la adolescencia.
Este verano (aún no entiendo bien porqué) volví a sentirme inspirado para el verso durante las diez horas que pasé en un autobús yendo de Mopti a Bamako.
Mientras me abanicaba y acababa una nueva botella de agua escribí (en un gesto entre clásico y postmoderno) este soneto en el teléfono móvil.
Que lo disfruten (…). -
Un viaje vertical, rápido, irrepetible
Una de las imágenes más impresionantes de Estambul es la del estrecho del Bósforo con su puente, el único del mundo (junto al no muy lejano Fatih Sultan Mehmet Köprüsü) que sirve para unir dos continentes. Se trata de una inmensa construcción de ingeniería, tan descomunal que a su lado las mezquitas y los palacios otomanos se convierten en algo minúsculo…
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La casa de los esclavos de Gorée
Gorée es una minúscula isla situada frente a las costas de Dakar, un lugar tranquilo, bonito y turístico. Merece la pena darse un paseo por sus calles adormiladas y subir hasta el fuerte donde aún quedan cañones de la Segunda… Leer más ›